I'm the man who you can read

La crítica del pueblo

Esto lo leí hace un tiempo en una carta abierta escrita por Diego Rivera en algún momento de 1938 y dirigida a “los hombres de letras, ciencias y artes que aún tengan dignidad en México”. El juego de palabras, del que da cuenta el famoso pintor mexicano, me pareció ingenioso a tal punto en que si me intoxicara por exceso de alcohol y drogas, y además diera cien vueltas rápidas en una silla giratoria, éste juego de palabras sería lo único que recordaría. Pero lo mejor será que juzguen ustedes mismos.

Durante esa época existían dos periódicos oficiales en la Unión Soviética: Pravda e Isvestia (“La Verdad” y “La noticia”). Ambos periódicos hacían uso de esa raza de escritores y poetas oportunistas que sin ser buenos, o siendo derechamente malos, en momentos de crisis se venden para ganar sumas considerables de dinero y ver publicados sus nombres a cambio de dejar bien parados a sus dueños. En este caso era el Estado Soviético dirigido por Stalin quien pagaba. Pero no siempre fue así. Por lo que dice Diego Rivera, antes al menos uno de los periódicos era confiable, aunque aburrido. Según él, “desde hace más de diez años la voz pública en la URSS repetía: en ‘La Verdad’ no hay noticias, y en ‘La Noticia’ no hay verdad”.

Tanto en Rusia como en Chile, tanto en Egipto como en cualquier otro lugar del globo (y en cualquier época), las gentes encuentran, a pesar de sus tragedias personales y colectivas, una manera creativa de expresar sus críticas. Muchas veces la tragedia se traduce en un chiste hilarante, pero triste si uno se pone a pensar en la verdad que lleva como carga, como parásito sucio, oculto y pegado al cuerpo con pinzas y tenazas y sin intenciones de soltarse.

“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta.

Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba derecha, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos siempre fue Lolita.”

-Lolita, Vladimir Nabokov.

Yo.

Yo.

2 months ago

En vano trato de describir el dolor que siento al intentar arrancar mi uña. Por otro lado, el dolor que siento es indescriptible.

¡Comenzó el éxodo: las masas, la moda, la conciencia social! Problemas en Aysén: ¡comenzó el éxodo! ¿Un mall –muy avanzado- en Castro? ¡No lo permitiremos! Compañeros, ¿qué vemos en Internet, en facebook? Mantén la vista fija en la pantalla, no verás otra cosa.

Piense en esto: Robotina, la nana ROBOT de los Supersónicos, era  considerada por éstos como un miembro más de su familia. Acá en Chile,  patrones y patronas hacen problemas porque nanas humanas, humanas  como somos todos, caminan por los mismos lugares o concurren a la misma  piscina que sus hijos. Espero que el día en que tengamos autos voladores ya hayamos aprendido a tratar a los demás.

Piense en esto: Robotina, la nana ROBOT de los Supersónicos, era considerada por éstos como un miembro más de su familia. Acá en Chile, patrones y patronas hacen problemas porque nanas humanas, humanas como somos todos, caminan por los mismos lugares o concurren a la misma piscina que sus hijos.

Espero que el día en que tengamos autos voladores ya hayamos aprendido a tratar a los demás.